Poco que decir, mucho que mejorar (44-7)

Los Sevilla Linces sumaron la tercera derrota de la temporada tras caer, claramente, ante Almería Barbarias por 44-7. Desde el primer drive del partido, donde Linces se jugó un 4º down con resultado de “turnover on downs” (pérdida de posesión al no haber conseguido 10 yardas en 4 intentos), y TD en la siguiente jugada de Barbarians (#90 Jorge Lozano, poderosísimo y veloz RB de Almería), se vió que no iba a ser el día del equipo sevillano. La lesión del prometedor RB (Running Back / corredor) Raúl López, en los primeros compases del partido (hombro / 2-3 semanas de baja), tampoco ayudó a que el ataque y el ánimo de Linces mejorara y las anotaciones fueron cayendo, poco a poco, por parte del equipo almeriense.

Exceptuando una gran jugada individual del siempre genial Jairo Camacho #26 (TD de más de 70 yds), el ataque de Sevilla Linces fue incapaz de mover las cadenas y contener a la agresiva defensa de Barbarians, comandadas por un incombustible Javier Sánchez #55 que fue, durante todo el partido, un auténtico suplicio para la línea de ataque sevillana.

La defensa felina, que suele mantener el tipo en los partidos, se contagió de la ofensiva y estuvo perdida durante toda la primera parte. Pudo recomponerse en la segunda, tirando del coraje y la garra de un Emilio Moruno #8 que demuestra día a día que su compromiso con el equipo, es espectacular, y que es, y debe seguir siendo, uno de los hombres importantes de este equipo. La contundencia de la que hace gala esta defensa, apareció por fin, con unos expeditivos LB’s, que aúnan fuerza con velocidad, como bien demuestra el rookie “Manuel Muñoz” (apunten este nombre), pero fue demasiado tarde para poner en aprietos a unos Almería Barbarians que, tras una gran primera parte, sólo tenían que dejar correr los minutos.

Al final, dura derrota 44-7, que acentúa los graves problemas de los Sevilla Linces en ataque, y demuestra que aún falta mucho para poder competir, de igual a igual, con algunos equipos. Sin embargo, no debe cundir el desánimo en las huestes sevillanas, pues demuestran, partido a partido, que la unión entre jugadores es total y que, aunque “para poder correr, primero hay que saber andar”, si los rookies (más del 80% del equipo) siguen en línea ascendente, serán un equipo ganador, dentro de poco.

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